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lunes, 28 de octubre de 2013

La Federación de la Automotriz, un paso histórico adelante en el sindicalismo venezolano

El sábado 26 de octubre se ha constituído una de las federaciones que más darán que hablar en Venezuela: la  Federación de Trabajadores y Trabajadoras del Sector Automotriz, Autopartes, Carroceras y Conexas . Es decir, todas las empresas dedicadas al sector, en sus diferentes componentes y especialidades. 700 delegados representando cada delegado 100 trabajadores o fracción de las principales fábricas de todo el país, unas 25. Entre ellas: Ford, Toyota, Chrysler, Iveco, Encava, Mitsubischi, Firestone, Pirelli, Good Year, Esposito, Enveta, Filtros Wix, Road Track, Tuboauto, GPI, Macusa, Mamusa, Gabriel, Clover, Aerocav, Tessco, Ocimetal, Super Autos, Mavidel, Metalsa.


Un teatro de Valencia, estado de Carabobo, acoge el primer congreso de automotrices

La constitución de esta federación ha sido un trabajo arduo de casi diez años, cuando ya se intentó constituir en 2006 venciendo la división, la represión, el amarillismo sindical y también, hay que decirlo, las resistencias, dificultades y desconfianza puestas por el propio gobierno revolucionario chavista.
El nacimiento de esta federación ha sido pues todo un desafío. Como señaló ya el Secretario de Chrysler, Christian Pereira, sólo el día antes recibieron amenazas anónimas de que iban a impedir el acto con armas en la mano, ya que “iban contra el gobierno”. Cosa que chocaba con la realidad de un acto que empezó con el canto del himno nacional y la voz de Chávez, así como la targeta de entrada que traía la foto de Maduro.
La industria automotriz en la revolución
Lo que se jugaba el sábado era muy importante. El sector de la automoción siempre ha jugado, en todos los países, no sólo el papel de motor económico sino también del sindicalismo de clase, de la organización independiente de la clase obrera. Y Venezuela no es una excepción, sino una confirmación. Ello explica pues los intentos de sabotear, de ignorar ese acto y el hecho que, a pesar de haber sido invitadas todas las autoridades, desde Maduro, el alcalde chavista de Valencia y el ministro de trabajo, sólo fuera una delegación de segundo nivel de éste último.
La revolución bolivariana está en una encrucijada. El gobierno habla de “guerra económica” contra los trabajadores y el pueblo. Sin embargo no acierta a poner orden en la economía, a castigar y erradicar los que roban 22.000 millones de dólares de la renta petrolera, a los que provocan o agudizan el desabastecimiento de artículos de primera necesidad y las colas que generan amplio malestar social. Y, como bien se dijo en las intervenciones de los oradores del 

Militantes sindicales y políticos presentan el Congreso

congreso, ese sabotaje de la revolución se hace no sólo desde la derecha burguesa y patronal, sino también gracias a que desde dentro del PSUV y el gobierno hay quienes saquean el país en su propio beneficio y privilegios, sin que les importe la situación de la gente trabajadora y pobre.
La respuesta de crear esta federación es pues una necesidad ante los tiempos de crisis actuales y ante los más graves que seguramente se avecinan. La caída de la venta de coches y, en cambio, la subida de la importación en la misma o mayor proporción de vehículos de alta gama, no se explican si no hay una complicidad entre los monopolios y sectores de la administración que sacan tajada de esas importanciones. Como señaló Pereira: “la respuesta a la actual crisis y al futuro no puede ser sólo reivindicativa, que debe serlo también y seguiremos defendiendo las condiciones de vida, de trabajo y de salud de los trabajadores. Pero la respuesta es también política. Los problemas de nuestra sociedad y de la economía son políticos. Por ello los trabajadores hemos de ser políticos. Y hemos de aspirar a dirigir este país para construir el tipo de sociedad que queremos para todos, un tipo de socialismo sin privilegios”.
El sábado en el teatro abarrotado de Valencia en el ambiente electrizado de las intervenciones se notaba que se asistía a un hecho histórico. Las intervenciones de los conductores del acto, del secretario general de Chrysler, Christian Pereira, del secreatario general de Ford, Gilberto Troya, de Stalin Pérez, del asesor de los estatutos y deToyota, compañero García, así como la presencia de dirigentes históricos del sindicalismo como Mogollón, del textil, fueron un ejemplo de cómo el 

Christian Pereira, secretario general del sindicato de Chrysler y primero de la nueva Federación

sindicalismo de nuestros días no puede rehuir el debate y los problemas considerados como temas de “gobierno económico” o de “régimen democrático”. Al revés, la envergadura de los ataques del capital, incluídos los que se hacen dentro de un proceso de revolución democrática como la bolivariana, exigen que la lase trabajadora de un paso al frente y no deje en manos de burócratas ni burgueses las soluciones que se necesitan para salir adelante. El representante del Ministerio de trabajo tuvo una intervención tibia. Se notaba que estaba allí por compromiso. Se declaró él mismo “clase trabajadora y no obrera, para no ser excluyente” y dijo que que el estado venezolano era “obrerista”. Pero a renglón seguido adoptó un tono de riña, como si las luchas o críticas obreras podían beneficiar a la oposición escuálida.
El control obrero, garantía de una economía al servicio de la sociedad
Precisamente eso es lo que no entienden quienes están en puestos políticos o económicos, cómodamente sentados y que no quieren ni escuchar al pueblo: que sólo los trabajadores pueden llevar a término, de manera radical y decidida, aquellas medidas que el propio gobierno de Maduro proclama, pero que luego la burocracia gobernante, sus propios ministros y cuadros, son incapaces de aplicar. Una de ellas, como el Congreso determinó que va a luchar por aplicar, es el control obrero. Es que los sindicatos controlen las divisas que se entregan a las empresas para las importaciones y que sean utilizadas realmente para lo que se pidieron y no para especular con los dólares y generar inflacción. O discutir con las multinacionales y el gobierno si realmente es necesario las importaciones de coches caros cuando hay una lista enorme de espera de los coches medianos y pequeños, y un montón de empresas auxiliares cerradas por falta de trabajo. “¿Por qué no se mete mano a esta situación? ¿Por qué el gobierno no se apoya en la clase trabajadora para aplicar lo que dice y deja que quienes dirigen empresas y ministerios campen a sus anchas con su ineptitud y sus negocios? ¿El candidato a alcalde del PSUV quiere ganar las elecciones y ni siquiera asiste a uno de los actos obreros más importantes que se realiza en Valencia? ¿Tiene miedo a discutir con la gente obrera?
La unidad y democracia como método
El sumo cuidado con el que se ha fraguado esta federación se manifestó en la elección de la dirección, el Consejo de la Federación. En él están representadas todas las fábricas principales y todas las partes del proceso productivo. Esta paciente batalla de organización, de creación de un frente único y alianzas muy diversas, de acuerdos entre diferentes y a veces enfrentadas corrientes, poniendo por encima lo que une antes que lo que separa, es la que ha permitido superar viejas rencillas y enfocar un proyecto ilusionante para el presente y el futuro. De ahí que señalara el compañero de Ford que “el nombre mismo de la federación expresaba esa voluntad de integración y democrática:  “unitaria”, y no “única”, que podría indicar exclusión de las fábricas o talleres que aún no están”.
Sólo dos fábricas importantes faltaron a este Congreso, Misubitsi y General Motors. Ello producto de complicados procesos internos en los que la represión patronal, con asesinatos de sindicalistas por sicarios incluídos, así como el despido de toda la dirección sindical para poner un sindicato amarillo con ayuda del gobierno, así como otras dificultades, no permitieron aún que participen en su constitución. Pero los líderes de esta federación ya están trabajando codo a codo con  

Acompañando a un obrero de Toyota en llevar la pancarta

los trabajadores de esas fábricas para remontar la situación. Y para ello decidieron democráticamente dejar dos de las responsabilidades vacantes para representantes de esas fábricas, con el convencimiento de superar pronto ese hueco. Y, reconocido por toda la asamblea, el papel del sindicalismo de Chrysler, que asistió masivamente al acto, por sus formas y maneras unitarias y por su combatividad, han sido el motor del proceso.
El internacionalismo obrero estuvo presente
El discurso del compañero Stalin Pérez, muy aplaudido, mostró la necesidad del sindicalismo de estar en guardia ante el proceso contrarrevolucionario que quiere la burguesía y una parte de la burocracia aliada con ella. Alertas a que no ocurriera como en Rusia, donde el proceso de desmontar las conquistas revolucionarias fue hecho desde dentro, por un personaje que tenía su mismo nombre: Stalin. Y mostró “la necesidad de unirse a otros trabajadores del sector del automóvil y del mundo, como los de Europa, como los de Detroit en Estados Unidos, para combatir juntos al imperialismo y a sus monopolios que imponen producciones, pérdida de salarios, derechos, desastres medioambientales, y darle la vuelta pasando a controlarlos a ellos, incluso a discutir qué productos son los que hay producir, si son carros o son autobuses o trenes. Las fábricas pueden cambiar su producción, la industria del automóvil se adaptó para construir armamento durante la Segunda Guerra Mundial. Eran esos los intereses del imperialismo. ¿Porqué no se pueden adaptar las producciones ahora a lo que necesita colectivamente la sociedad y discutirlo? Hay prepararse para dirigir la economía de la sociedad”. El internacionalismo estuvo presente también con la presencia de un delegado sindical del estado español y con saludos llegados de Polonia, estado español y Detroit (USA).
Necesitamos dirigentes sindicales que sean también políticos
Pero el broche de oro fue puesto por el discurso de cierre del secretario recién elegido, Christian Pereira. Frente a aquellos que acusan a la nueva federación de ser “antichavista”, planteó que los trabajadores del automovil tienen claro a quien deben votar, a los candidatos de PSUV. Pero a la vez denunció que tales candidatos están haciendo todo lo contrario del legado de Chávez, e incluso preparan algunas derrotas al atacar en muchos casos a los sindicatos, al aliarse con los patronos, al robar también al pueblo. O, sencillamente, al no asistir a actos como aquel, que era un motivo de orgullo y un hecho histórico en los anales de la organización sindical y política de la clase obrera venezolana.
¿Quién sabotea la revolución? Por supuesto la burguesía. Pero también esos dirigentes supuestamente “rojos” que atacan con mentiras a los trabajadores de las fábricas del automovil como si fueran unos corruptos por usar los “cupos” que tiene el trabajador para comprar coches, cuando los escandalosos márgenes de ganancias sin comparación en el mundo  y el llamado mercado secundario o revendedores está dominado por los mismos concesionarios de vehículos 

Dirigentes sindicalistas históricos, como Stalin y Mogollón, acompañaron la presidencia el Congreso

y los empresarios¿Porqué no vienen aquí a discutir esos problemas? ¡Aquí les podemos dar soluciones para cortar eso!”. Christian concluyó en la necesidad de preparase todos los  trabjadores y trabajadoras, de formarse, de estar alertas y no dejar que los dirigentes de la Federación se desvíen, de exigir transparencia y democracia,  y de cambiarlos y revocarlos cuando sea necesario. “Porque todos podemos cometer errores, pero se trata de que la clase trabajadora participe cada vez más y ocupe su auténtico lugar, que es dirigir la sociedad de manera democrática y para todos”. El teatro, puesto en pié aplaudiendo, expresó la emoción que da asistir a un momento histórico.

Nace pues no sólo una potente federación. Nace un nuevo tipo de sindicalismo de clase, independiente, solidario, democrático, transparente, y también con voluntad de dirección política. Las resoluciones aprobadas por unanimidad quedan como ejemplo de un nuevo tipo de sindicalismo de clase, más revolucionario y de lucha por el socialismo. La militancia sindicalista de Europa y del mundo debemos estar atenta a ese proceso, pues su experiencia puede ayudar a cambiar decisivamente el sindicalismo de pacto y gestión, apolítico y sin apenas movilización, al que estamos habituados hasta hoy y que nos muestra cada vez más que así vamos para atrás, de derrota en derrota. Este Congreso y la Federación Automotriz, la FUTAAC, están llamados a cumplir un papel decisivo en los próximos tiempos y son un ejemplo de cómo organizarse en cada ramo.


Tras el Congreso la comida de confraternización y...baile y dominó

martes, 3 de septiembre de 2013

Changuinola y Chiquita

He visitado Bocas del Toro con compañeros y compañeras del sindicato SUNTRACS. He asistido a un curso de Salud ocupacional muy interesante, del que hablaré en otra crónica. Ahora quiero escribir sobre un tema que me interesa: cómo la multinacional estadounidense Chiquita ha jugado un papel determinante en esta región y la ciudad de Changuinola. Y lo sigue jugando.

Según me cuenta la compañera Jaqueline del sindicato de Changuinola, hoy trabajan para la compañía Boca Fruits Company, otra marca de Chiquita, 4.500 trabajadores. Para la Cooperativa Bananera del Atlántico, otros 800. Y unos 800 como bananeros independientes. Pero en realidad es Chiquita quien marca las reglas de toda la producción de guineos (conocido como plátano en España). Chiquita se estableció en la región por allá 1918. Hace pues casi un siglo. Desde entonces ha estado explotando a los trabajadores y sus familias con unas de las peores y más duras condiciones de trabajo. La creación de Panamá como República en 1914 estuvo muy asociada con la creación del canal de Panamá y con el interés de los Estados Unidos por el control de  ese paso estratégico. Chiquita también aprovechó esta situación. Todo el pueblo tiene un aire de Macondo, el pueblo de Cien años de soledad, de García Márquez.
Hace un siglo las familias trabajadoras vivían dentro de las fincas bananeras. Pero aún hoy siguen viviendo así. Existe una franja de viviendas entre dos carreteras y allí viven muchas de esas familias o sus descendientes. A lado y lado, fincas bananeras de grandes extensiones. Yo he vivido una semana en esa franja donde el SUNTRACS tiene el mejor y más bonito local nacional. Te levantas de buena mañana y hasta la tarde ves el trajín de trabajadores con bicicleta, de camiones y furgonetas cargadas de guineos.

En sus inicios las condiciones de trabajo eran pésimas. Jornadas de 10, 12 horas o más. Productos químicos para tratar los plátanos. La gente enfermaba y los trabajadores eran rápidamente despedidos y echados de sus casas para que no se reconociera la relación de su enfermedad con su trabajo. Me cuenta la profesora de Salud ocupacional, Bárbara Mejía, que hace años un joven cayó en una zanja que rodeaba las casas y se mojó completamente. Por ella circulaban líquidos que echaban a los árboles. Se fue muriendo poco a poco, secándose, sin que su madre pudiera hacer nada y sin que la compañía quisiera hacerse cargo de nada.
Por allá los noventa el hijo de una mujer ejecutiva de la compañía Chiquita también enfermó gravemente. Entonces ella se enteró por el sindicato y por la profesora que toda la población que vivía alrededor de las fincas bananeras estaba expuesta a las enfermedades. La mujer decidió abandonar la compañía donde tenía un cargo importante y salvar a sus otros dos hijos.


Chiquita, antes Unitet Fruit Companya, está acusada en numerosos países por ser una multinacional que ha practicado el asesinato, corrupción y persecución de sindicalistas. Ya en 1928 fueron asesinados miles de trabajadores colombianos que protestaban contra las condiciones de trabajo. En 1975 fue acusada de sobornar al dictador hondureño López Arellano. También de usar sus barcos para entrar droga en Estados Unidos y de competencia desleal y abuso de monopolio por Europa. Más recientemente, en 2007, el propio Departamento de Justicia de los Estados Unidos multó a la compañía con 25 millones por trabajar con los paramilitares para expulsar a los campesinos de sus tierras entre 1997 y 2004. Los ataques a las condiciones de vida de los trabajadores y contra los sindicatos son también uno de los signos de identidad de tal monopolio.

Pero las prácticas de república bananera no han desaparecido. Hoy, finales de agosto de 2013, la compañía Chiquita sigue fumigando las plantaciones y echando agentes químicos con aviones. Es decir, sigue fumigando también las casas y familias que viven en la plantación y sus alrededores. Hay que decir que la Cooperativa también hace lo mismo, sólo que en helicóptero. Los trabajadores siguen cargando en sus espaldas racimos de plátanos que llegan hasta pesar 70 kilos. Los ritmos de trabajo son frenéticos pues la demanda del producto exige la mayor productividad. La población asalariada es de las más pobres de la región y de Panamá, muchos de ellos son de la etnia Ngäbe Buble.


El puerto de Almirante es el destino de los contenedores cargados de plátanos. Chiquita tiene su propia flota de camiones y de barcos. Desde ahí se reparten los plátanos por el mundo. Esta riquísima y dulce fruta tiene un cierto sabor amargo en Changuinola. A pesar de los intentos de los trabajadores de construcción, que han conseguido una normativa de Salud ocupacional para su ramo, aún no existe una ley general de Salud laboral para el conjunto de la gente trabajadora de Panamá. Un país cuyos gobernantes presumen de modernos y que mantienen la impunidad para compañías criminales como Chiquita. El sindicato SUNTRACS y el FAD son organizaciones que están con la gente trabajadora de las bananeras para que luchen y se organicen por mejores condiciones de vida y de salud.

Algún día Changuinola dejará de ser Macondo.


miércoles, 21 de agosto de 2013

La huelga de enseñantes

Se está desarrollando una de las huelgas más importantes desde hace tiempo en Panamá. Esta es la de los enseñantes. El gobierno Martinelli nombró como ministra de educación a una persona que jamás trabajó en la enseñanza. Lucy Molinar, una periodista que antes fue crítica con gobiernos anteriores, fue cooptada por Martinelli para aplicar una política de privatización de la enseñanza. El presupuesto educativo ha ido cayendo hasta niveles mínimos. No sólo es que el salario de los profesores sea bajo sino también que en los centros escolares públicos falta de todo.


Ante las luchas crecientes de maestros y maestras que comenzaron hace meses, la actuación de la ministra fue la represión, abriendo sanciones a líderes sindicales. Uno de ellos es el secretario general de la ASOPROF, una asociación creada en 1945. Entre el cuerpo de enseñantes existe una división asociativa muy fuerte, con un par de asociaciones grandes, ASOPROF y AEVE,  y multitud de otras pequeñas. Entre ellas hay una lucha por el liderazgo. Las huelgas empezaron impulsadas por AEVE pero, gracias a la torpe actuación de menosprecio y represión de la ministra, las asociaciones se han unido en el curso de la lucha. Todos están unidos contra el decreto que abre las puertas a la privatización.

El gobierno acusó a los maestros de poner una bomba en la ciudad de La Chorrera (que no explotó). Tan burda provocación sólo ha servido para calentar más los ánimos. El resultado: mañana miércoles todo el pueblo participará en una marcha en apoyo a los maestros y maestras. La amenaza de despedir a todo profesor que participe en la huelga está a punto de convertirse en un boomerang para la ministra. Los docentes cantan en sus marchas: “Ministra que se enfrenta a los docentes, ministra que cae”. Puede ser una crisis política para el gobierno, a pesar de que éste ha logrado comprar diputados de la oposición que han pasado a apoyarlo y tiene una cómoda mayoría en el Parlamento.

Uno de los hechos más claros que muestra el lugar que le da este gobierno a la educación es el proyecto de destruir tres escuelas públicas en el barrio Paitilla de la capital. Estas son escuelas que llevan decenas de años funcionando con un alto nivel de calidad. Sin embargo sus instalaciones cada día están peor, sin que se arreglen. Las escuelas están situadas en el barrio donde se construyen los altos rascacielos para la élite y para extranjeros que lavan su dinero. Un pulmón verde en medio de la jungla de cemento. Ahora son unos terrenos valiosísimos. Los especuladores urbanísticos quieren tapar con cemento esa zona aún con árboles que acoge a capas populares.

La ministra dijo que no se iban a vender y al cabo de dos días aparecía la noticia de que el Ministerio de vivienda había recalificado los terrenos y decidía sacar de ahí esas escuelas. Tamañas mentiras tienen por lo visto una explicación: el gobierno de la ciudad saca el 10% de la operación de venta. Pero la Ministra saca el 2%... y se acercan las elecciones del 2014. El lunes un funcionario del gobierno iba contando a los alumnos que no se vendían esos terrenos “…por ahora…”. Pero los chicos y chicas le increpaban y contestaban cada cosa que decía: nadie le creía.

Hablando con maestras y maestras, se indignan de cómo les trata el gobierno. “Dicen que quieren un país moderno y lo primero que hacen es destruir la enseñanza. Sólo saben hacer negocios para ellos y sus amigos. Ahora quieren echar a los niños y jóvenes que vienen a estas buenas escuelas de Paitilla porque quieren el barrio para ellos, para los ricos. Nos quieren expulsar de aquí y dispersar a todos los alumnos. No quieren que la gente pobre y normal esté en este barrio. Nos tratan a los maestros de ineptos cuando es la ministra más inepta que hemos tenido, no tiene ni idea de educar. Es dictatorial y corrupta. Pero no lo conseguirán”.

Panamá se está jugando un modelo de país: o más culto, más preparado, con oficios y economía más propia y sostenible; o uno atrasado, al servicio de las élites económicas y que importe casi todo. La lucha se extiende cada día más. Esta semana se suman otras acciones de sanitarios, construcción, estudiantes y asociaciones diversas como FRENADESO. Han acordado un frente común y el apoyo a la huelga indefinida de los docentes. . Veremos si el pueblo se da cuenta de lo que se está jugando. Como dicen maestras y maestros: “Se lucha enseñando, se enseña luchando”.